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sábado, julio 12, 2008

Falta de personalidad

Según el diccionario, personalidad es: “Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra”. Yo estoy asombrada de la falta de personalidad que existe, aunque no se puede negar que hay gente con personalidad, una gran mayoría carece de ella y se dedica a imitar a otras personas y lo más triste es que en muchas ocasiones imitan a personas que no tienen ningún valor. Se imita a cantantes que no cantan, se imita la forma de vestir de gentes que carecen de elegancia, se imita la forma de hablar de personas que no saben hacerlo, en fin, que a mi entender hay demasiadas personas que no están contentas consigo mismas y en lugar de superarse tiran por la calle de en medio que resulta mucho más fácil.

Pero esto no es lo peor, lo peor es cuando una persona decide tomar la personalidad de otra ya sea por convicción de que es esa otra persona, lo que indica que su cabeza no rige lo suficientemente bien o porque cree que eso le reportará unos beneficios ya sean de dinero, de poder, o de ambas cosas y en nombre de todo ello no le importa anularse a si misma.

Un buen ejemplo de esto son los impostores que quisieron hacerse pasar por el hijo de Luis XVI. No hace mucho escribí sobre la corta vida del delfín de Francia y la injusticia que con él se había cometido, pues bien, su muerte no estuvo muy clara durante muchos años ya que mucha gente creyó que se había anunciado su muerte precisamente para preservarle la vida. Hoy en día se sabe con certeza que el joven príncipe murió el 8 de junio de 1795 a los diez años de edad, pero durante los muchos años en que reinó la duda, muchos fueron los que quisieron hacerse pasar por él y entre ellos se podrían distinguir los que cito a continuación:

En 1798 apareció un chico de trece años de modales elegantes que dijo ser hijo de Luis XVI, pero cuando fue arrestado se le identificó como Jean Marie Hervegault, hijo de un sastre de Saint-Lô. No obstante, como había monárquicos que no se creía la muerte del delfín, le acogieron bajo su protección y aunque no le pudieron sacar de la cárcel, le proporcionaron una vida principesca con los servidores correspondientes y la ropa adecuada. Murió a edad temprana manteniendo que era el delfín.

No todos los que tomaban esa personalidad eran franceses, en 1815 un estadounidense, Charles de Navarre se puso en contacto con Luis XVIII para decirse que era su sobrino. Amigo y aficionado al vino, le contaba la historia a todo aquel que le pagara una botella. Como por aquel tiempo la duda persistía, la duquesa de Angulema, hermana del verdadero delfín, envió unos emisarios para entrevistarle resultando que todo era un fraude por el que acabó en la cárcel en donde moriría.

Pero para necio e insistente nadie como el relojero prusiano Charles-Guillaume Naundorff. No le importó permanecer encarcelado en su país durante cuatro años por su insistencia en el tema, una vez libre incluso llegó a escribir unas memorias quizás con la intención de convencer a la que según él era su hermana, la duquesa de Angulema que no le creyó y le llevó a juicio. Fue expulsado de Francia pero él, erre que erre siguió insistiendo y a su muerte su familia perseveró en el tema demandando los derechos sucesorios.

No todos los que decía ser el delfín eran gente sin títulos, En 1828, el duque de Richemont también lo intentó pero fue llevado a juicio al coincidir con el otro candidato, Naundorff nombrado anteriormente. Fue condenado a doce años de cárcel pero se fugó y salió pitando del país y no regresó hasta 1840. Después de la mala experiencia decidió llevar una vida discreta pero no pudo resistirse a un último momento de fama y ordenó que en su lápida escribieran el nombre del príncipe. Le duró poco porque el gobierno ordenó borrarla.

No fueron los únicos que lo intentaron aunque ninguno lo logró. En el año 2000 se realizaron unas pruebas de ADN al corazón que el médico francés que le atendió en el Temple le extrajo al hacerle la autopsia y el resultado fue que efectivamente, el delfín murió en 1795.

Hoy en día y gracias a las pruebas de ADN es más difícil hacerse pasar por otra persona, pero la falta de personalidad continúa.

19 Comments:

Blogger Ligia said...

Muy interesante el post sobre la falta de personalidad de algunas personas en cuanto a querer ser lo que no son. Lo de las suplantaciones me parece que no es tanto "falta de" personalidad, sino más bien "deseo de" tener otra distinta.Como bien dices, hoy gracias al ADN es más fácil evitar los problemas que se originan. Besos

julio 12, 2008 9:31 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Buscan notoriedad y privilegios.Simplemente engañan.Interesante el post.
Saludos

julio 12, 2008 11:14 a. m.  
Blogger Azusa said...

El mundo está lleno de impostores, a sabiendas o sin saberlo...

julio 12, 2008 1:53 p. m.  
Blogger Maca said...

Siempre es lo mismo:
Poder y dinero=Corrupción y podedumbre.
Tenemos que darle las gracias al ADN
que si existiera entonces,los historiadores tendrían menos que escribir.

julio 12, 2008 8:02 p. m.  
Blogger Isabel Barceló Chico said...

Curiosísimo. Siempre que hay personalidades más o menos relevantes cuya desparición aparece envuelta en cierto misterio, parece que surgen los impostores como hongos. Mientras leía este interesantísimo post, me estaba acordando de Anastasia, la hija del último zar de Rusia.
En cuanto a lo que señalas de la creciente falta de personalidad de mucha gente, no puedo sino darte la razón. Hay "modelos" socialmente muy aceptados, sobre todo entre los jóvenes, y todos quieren parecerse a ellos. Cuánto bien haría a la sociedad, que esos "modelos" llevaran conductas intachables, fueran cultos o por lo menos leyeran, etc, y no como algunos, que presumen de no haber leído ni los libros de la escuela. Hay mucha ignorancia. Así que unos carecen de personalidad y otros (los "modelos") son tan ignorantes y vanos como los imitadores. En fin. Besitos, querida amiga.

julio 12, 2008 10:48 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Ligia – A mi me parece muy triste querer ser otra persona porque eso indica que no estás a gusto contigo mismo y lo malo es que cuando se intenta algo así, al final ni eres tú ni el otro.

José – Si en el caso del delfín, pero cuando la gente corriente de la calle imita a los famosillos ¿qué es lo que buscan en realidad?.
Me gustaría poder devolverte la visita, pero no dejas dirección ¿no tienes blog?.

Azusa – Cierto, algunos lo hacen de forma inconsciente pero eso me afianza en mi idea de que hay falta de personalidad, si no, no copiarían a nadie.

Maca – Si, siempre y cuando la corrupción no se meta por medio en el resultado de los análisis de ADN que todo puede pasar.

Isabel romana – Tienes razón, Anastasia también tuvo su buena racción de personas que querían ser ella porque su muerte no estuvo muy clara.
:-) Si los modelos a seguir fueran como tú dices: “llevaran conductas intachables, fueran cultos o por lo menos leyeran” me temo que parecerían demasiado aburridos y no los imitaría nadie, lo que gusta es la jarana y sacar las patas del tiesto.

julio 13, 2008 11:48 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Yo creo que la suplantación de personalidad supone una gran falta de autoestima,no sentirte contento consigo mismo, esa situación te lleva a imitar a otro tipo de personas en su conducta y comportamiento, que no son ni mejores ni peores que tu,pero llevan un fuerte componente de autoestima y disimulada tiranía, que te hace de una manera inconsciente querer ser como ellas.
tanto la suplantación física o psíquica conllevan un fuerte componente doloroso.Besicos Nina

julio 14, 2008 5:32 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Afortunadamente en nuestros días se puede recurrir a la prueba del ADN. En ese entonces, prueba de fe! qué difícil. Impostores ha habido y habrá siempre. Un beso.

julio 14, 2008 7:06 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

famoseo, la gente que imita a los famosos no tienen personalidad, simplemente copian su ropa, ademanes...todo.
no tengo blog pero me gusta mucho el tuyo.
Saludos

julio 14, 2008 7:44 p. m.  
Blogger Sofía Campo Diví said...

con lo maravilloso que es "ser uno mismo", pese a quien le pese. Un saludo

julio 15, 2008 9:48 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Esta historia me recuerda a la de Anastasia. Seguro que conoces de ella y aquí te doy la idea para otro post.

Quizá antes, al no haber televisión que te hiciera famosillo en un pis pas, pues esta era la manera de alcanzar la falsa gloria de unos cuantos...
Lo que no entiendo es que por alcanzar una fama irrisoria se jugasen la libertad de esta manera.

Besos

julio 15, 2008 12:24 p. m.  
Blogger Marian said...

Tienes razón, son muchas las personas que se mueven según lo hacen sus referentes y no tienen personalidad propia, una pena que no sepamos mostrarnos como personas singulares y que nos aceptemos tal cual somos con nuestros defectos incluídos.
Un abrazo.

julio 15, 2008 10:35 p. m.  
Blogger Tawaki said...

Yo diferencaría entre los que no tienen personalidad y copian lo más fácil que encuentran por ahí, y esos otros que lo hacen de forma interesada, intentando sacar provecho de ello.

Ambos supuestos me dan lástima.

Un abrazo.

julio 16, 2008 5:23 p. m.  
Blogger Meigo, aprendiz de Druida said...

Que razón tienes en ese empeño que tenemos de imitar a alguien que, entendemos, sobresale. Pero desde la perspectiva que me da la antigüedad en el cargo de ser viviente, creo que había una diferencia de lo "líderes" que yo intentamba imitar,a los de ahora. Los mios no eran tarifa plana. Así lo entiendo yo... y personajes intentado aprovecharse de situaciones y que quieren engañar para prosperar siempre hubo, hay y habrá.
Besos

julio 17, 2008 6:05 p. m.  
Blogger celebrador said...

Pues razón tienes, ya lo creo que la tienes, pero me generas un problema

Verás si hubiera nacido animal hubiera sido con toda probabilidad un camaleón

Es increible, sin yo quererlo asumo de forma inmediata la imitación de aquello que me rodea

julio 18, 2008 2:11 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Asunto que, desgraciadamente, va unido a la naturaleza humana.
Resulta imposible que de una u otra manera, con más o menos notoriedad, dejemos de padecerlo.
Saludos

julio 18, 2008 3:58 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Si no supiera que tienes unas 35 primaveras, pensaría que habías vivido en aquella época por el artículo tan detallado que has escrito.
Claro que como yo soy mucho mas viejo tengo en mi poder la lista oficial de todos los Delfines y de algún tiburón.
Saludos

julio 19, 2008 7:56 a. m.  
Blogger Leodegundia said...

Anónio – No hay duda de que si una persona quiere hacerse pasar por otra es que no se aprecia a si mismo lo suficiente. Desde mi punto de vista es una pena, pero como todos sabemos hay gente para todos los gustos.

Gaviota – Feliz de verte por mi casa de nuevo.
Por supuesto que esto de los impostores no es nuevo y que va a seguir produciéndose.

José - :-) Bueno, tal vez te decidas pronto a tener un blog, creo que es algo muy entretenido.

Sofi – Estoy de acuerdo, yo prefiero ser yo con todos mis defectos que intentar ser otra persona aunque sea mejor que yo.

Trini – A mi también me parece increíble porque además pierdes de realizar tu vida y al final tampoco te realizas como la persona a la que quieres suplantar.

Marian – Me hace gracia que cuando los adolescentes van a un colegio odian el uniforme porque no quieren vestir todos iguales y luego cuando salen a la calle no hay forma de diferenciarlos pues su ropa a pesar de no ser un uniforme oficial, es prácticamente igual para todos.

Tawaki – La diferencia que haces es correcta, pero en ambos casos se anula la propia personalidad aunque sea por distintos motivos.

Meigo, aprendiz de druida – Pienso que una cosa es intentar emular a personajes de valía, no por convertirse en un clon de ellos, si no por superarnos nosotros mismos y otra cosa es imitar sin más a cualquier papanatas que no tiene valor ninguno y ya no digamos nada de querer no sólo imitar, si no suplantar la personalidad de otro.

Celebrador – Bueno, creo que el camaleón lo que hace es tomar del entorno el color de lo que le rodea para pasar desapercibido, pero sin querer de dejar de ser un camaleón, por lo tanto no cambia de personalidad ni intenta comportarse como otro cualquier animal, solo se diluye en el paisaje.

Fonsado – Bueno, no creas, una cosa es que tengas que aceptar muchas veces las cosas que te rodean porque no tengas otra opción y otra muy diferente es tener como fin imitar al prójimo, :-) bueno, a algunos prójimos, pero el que tiene personalidad elige lo que le “gusta” y no lo que se “lleva”.

Unjubilado – Jaja, ¿y tú no caíste en la cuenta de que con eso de la reencarnación quizás si viví a esa época y como no me cortaron la cabeza todavía me acuerdo?
Gracias por tu valiosa colaboración, guardaré la lista porque siempre viene bien tenerla.

julio 19, 2008 10:35 a. m.  
Blogger HalfKiwi said...

:) he encontrado tu blog buscando en el google "persona que carece de personalidad" más que nada, porqué me gustaría saber si tiene nombre esa descripción.. y bine, la verdad es que no me he leído todo tu texto, solo los tres primeros párrafos, i que sepas, que estoy deacuerdo contigo..
bueno, que vaya bien:)

CAMERANESI

marzo 06, 2009 2:41 p. m.  

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